Una elegante casa en los suburbios de Madrid conjunta cierto clasicismo con una elegancia futurista, creando un poético espacio.
En las afueras de Madrid Joaquín Torres, arquitecto de la firma A-cero, construyó una casa de 2100 metros cuadrados que por momentos parece una base lunar en pleno desierto planetario y en otros una amurallada residencia árabe (de deleites militares ocultos). El linaje morisco de España se exalta con un jardín de granadas y palmeras al interior de las rampas (medios-tubos de lujo para futuros patinadores del sol).
Un juego de luces y sombras reviste las fuentes, entre elegantes trazos geométricos y una playa de piedras de río.
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